Supongo que si tuviese que definir con mis palabras qué es la estética, sería relativamente sencillo: todo aquello que es bello, aunque solo fuese en esencia.
Si tuviese que hablar en términos filosóficos, creo que debería permanecer callado. No sé mucho sobre la percepción de la belleza. Quizás sólo sepa algo sobre la integración de los estímulos en nuestro sistema nervioso y como éste, mediante un mecanismo bastante complejo en el que intervienen distintas áreas para realizarlo, nos hace tener una interpretación o una idea de la percepción sobre lo que tenemos delante. Si algunas de estas áreas de la corteza fallan, sé que va a ocurrir en el individuo: lo bello puede que no le resulte tan bello.
Lo que me lleva a una deducción muy simple: debe existir lo bello real y lo bello percibido. Lo bello absoluto no puede existir por pura definición fisiológica sobre la integración de los estímulos y la caprichosa naturaleza de los mismo. Dos personas pueden integrar de forma distinta estímulos idénticos; es lo que tiene la capacidad plástica del cerebro humano.
Supongo que sí recordase un poco de la filosofía básica que aprendí de adolescente, empezaría por Platón y la concepción del mundo de las ideas. Estética pura. Desconozco si es él el padre de la estética y la verdad, no pienso mirarlo.
Sólo sé que desde hace algún tiempo, cuando descubrí a Rothko y la similitud de sus cuadros con la naturaleza, empecé a tener una concepción un poco distinta del mundo.
Empecé a notar el arte de la creación, de la naturaleza y de la vida misma. Pero, qué es el arte? Para mí es aquello que al percibirlo me da miedo. Miedo por lo que me trasmite. Eso, amigos , he aprendido del arte. Me planto delante de una imagen y mi cabeza empieza a dar vueltas. Y entonces empiezo a comprender a Rothko!
Y empecé a reflexionar dónde antes había visto concepciones así del arte! Y la tenemos delante de nosotros en cada momento!
Por fin podemos ver el mundo con otros ojos.
Las orillas del océano me trae La Paz que siempre anhelo: La Paz que no siempre está en las líneas rectas ni en composiciones sencillas, La Paz del horizonte al que no se puede llegar andando y que en tantos poemas se describe.
Y aquí no hay formas rectas, sino en cierta forma triangulares. Y mira por donde encuentro a otro pintor que me descubre un mundo como el que yo veo ahora: Milton Avery, maestro de Mark Rothko.
Es bonito ver como un cuadro empieza a adquirir sentido para mí y como puede llegar a envolverme de una forma tan bonita que incluso llega a darme miedo.
En fin, supongo que la estética será una reflexión filosófica sobre la belleza del arte -aunque se me antoja que la belleza no se puede definir y por tanto, dentro de arte podemos encontrar muchas cosas- aunque para mi, los mayores artistas de la historia han sido la naturaleza, el tiempo y aquellos que se han atrevido a plasmar sus pensamientos en cualquier forma de expresión.
Hay que buscar lo bello en lo cotidiano.
Pero, a veces admiro obras que aún me resultan difíciles y sin ninguna relación con la naturaleza.
Se me antojaba complicado considerar arte a numerosas obras, no sólo pintadas, sino incluso esculturas donde no encontraba relación con el mundo que yo percibía. Simplemente, era incapaz de integrar bien los estímulos que de esa obra me llegaban.
Llevaba una vida donde sólo era capaz de quedarme en la apariencia, probablemente acompañado de la mano del existencialismo pueril y mal comprendido que he ido adquiriendo a lo largo de mis experiencias. El mundo es como es, -me decía a mi mismo-. Es la apariencia que nos muestra, como Sartre me sugería. Creí a toda esa panda de intelectuales que aspiraban al suicidio como forma de acabar con la existencia inútil de sus vidas y que ninguno de ellos era capaz de plantearse.
Observar y percibir mas allá de lo mera mente figurativo o impresionista: ver con mis sentidos y no con la razón, que en estos casos, es insuficiente.
Expresionismo abstracto. Manchas sin sentido sobre lienzos enormes. Que tristeza me entra al recordar como, en numerosas ocasiones he pensado de esa manera.
Hasta la calle más urbana se hace bella. La belleza de lo cotidiano.
Ahora, cuando paseo y miro con atención empiezo a ver como un simple edificio se desfigura ante mi y veo colores, sombras, luces, reflejos. Todo un mundo de nuevas percepciones!
Y empiezo a ser consciente de la forma de los trazos, de la intensidad de los mismos, la dulzura o violencia con que el autor se expresa.
Si antes dije que empezaba a comprender a Rothko, su mirada al mundo y el uso que hacia de los colores, hoy también empiezo a comprender la importancia de las texturas y de las formas y los diferentes colores que se mezclan entre sí.
Si antes dije que empezaba a comprender a Rothko, su mirada al mundo y el uso que hacia de los colores, hoy también empiezo a comprender la importancia de las texturas y de las formas y los diferentes colores que se mezclan entre sí.
La intención de Rothko era transmitir emociones con los colores,-eso ya lo he comprendido- y la interacción entre los colores y la sensación que evoca -amaneceres de ensueño, horizontes...-.
Si hablamos de estética en Rothko, Pollock, Kooning, Cy Twombly, etc...creo que tenemos que hablar más bien una filosofía que coloca a la belleza en el énfasis en el acto de crear arte, no en la obra de arte en sí.
Creo que Pollock fue el primero en utilizar el "painting action".
Veo a Rothko y veo colores, luz, formas rectangulares...Las formas cuadradas evocan la estabilidad y seguridad según el Feng Shui. Me gusta pensar que Rothko veía estabilidad en sus cuadros y por eso acabó dibujando rectángulos y, me gusta pensar que admiró sus obras su buscando formas que me proporcionen estabilidad al mirarlas.
Luego encontramos la pintura de acción de Pollock. Todo es movimiento!
Veo alguna de sus obras y percibo, a diferencia de los cuadros de Rothko, movimiento, dinamismo, un fluir continuo de movimiento aparentemente caóticos pero perfectamente ordenados en Pollock
A diferencia de la estabilidad, armonía, luz y colores de Rothko, Pollock te trasmite una necesidad de moverte, de no parar, de fluir. Como sí parar le diese miedo, como ocurre en esta sociedad. Como a veces, me ocurre a mí.
Cada vez empiezo a encontrarle más sentido a esta forma del arte y de la estética.
Y para acabar por hoy, tengo que mostrar algo de Cy Twombly, en cuyos cuadros encuentro a veces violentos trazos de colores, otras veces, suaves y delicados, pero siempre enérgicos. Trazos irrepetibles.
El arte mismo, y por tanto la estética, radica en la forma de Cy de crear su obra y su forma de pintar contracorriente. La forma de sus trazos, los medios para crear son arte en sí mismo y por ello objeto de estudio de la estética. Obras a base de garabatos hechos con libertad,caligrafía y grafitis en fondos o campos sólidos de colores grises, beige y tonos de blanco.
Rothko me dice de mi que busco el equilibrio y la estabilidad. Que necesito estar rodeado de luz y color para no caer en sus cuadros más oscuros. Pollock me cuenta que necesito movimiento y acción, no puedo parar de crear porque si no, no sería yo y Cy, que los medios son arte en sí mismo y que necesito hacer las cosas bien aunque crea que a veces las he hecho de una forma que no debiera.
Y ahora que lo pienso el expresionismo abstracto me trae algo de Rothko por sus firmas cuadradas, algo de Pollock por su continuo movimiento y acción al borde del caos -ordenado, eso sí, caos como trampa del lenguaje- y algo de Cy porque también me fijo en la forma de dar el trazo... Y no es en realidad miedo, es que en ocasiones,creo, que esos cuadros hablan de mi.








